"Este libro fue escrito con la esperanza de que sea leído
por esos que desean aprender y enseñar la Palabra. Puedo añadir
que muchas de las personas a las cuales yo he tenido el privilegio
de enseñarles esta lección están ganando muchas otras personas al
Señor utilizando las escrituras en esta serie. El método que sugiero
es: Subraye todas las escrituras en su Biblia, comenzando con Joel
2:28-29. Cuando usted termine con un grupo de escrituras, señale
el siguiente lugar al cual estará viajando en su Biblia. Por ejemplo:
Abajo en la página en Joel escriba Juan 7:37-39. Después abajo en
la página de Juan 7:37-39 escriba Hechos 1:3, etc. De esta manera,
lo único que va a necesitar para enseñar toda la lección va ser
su Biblia.
O. C. Marler
Una de las muchas cosas que yo admiro acerca de O. C. Marler es
su habilidad para contar una historia. Si él fuese tan amable conmigo
como para quitarse su manto y ponerlo sobre mis hombros, yo desearía
que ese manto me trasfiriera una porción doble de esa habilidad.
Cuando O. C., como es conocido cariñosamente por muchos que lo aman
y lo respetan, cuenta una historia, él hace ambas cosas, capta su
interés e impacta su vida con el mensaje de la historia. Él escribe
como él habla. Mientras que el tema de esta “historia” es teológico
en naturaleza, el Dr. Marler la relata con sencillez y la hace interesante,
y guía al lector hacia la lógica conclusión que La Doctrina Sí Importa.
De mayor importancia, el lector vendrá a un entendimiento de la
doctrina del evangelio y cómo obedecerla bíblicamente. Gracias a
Dios por un escritor que no se avergüenza “del evangelio, porque
es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío
primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16). Mientras lee
y disfruta, no tome a la ligera el creer y el obedecer (Romanos
1:15).
Tom O’Daniel
Existen dos pasiones que fluyen del corazón de O. C. Marler. La
primera pasión es el Evangelio, y la segunda es la comunicación
de éste al mundo. Este escritor comprende que para que el proceso
de la comunicación sea exitoso una clara presentación tiene que
ser dada, y después un entendimiento de lo que fue presentado. En
las propias palabras de O. C. Marler, “Si el mensaje acerca del
plan de salvación fuese escrito sólo para los intelectuales o los
educados solamente los intelectuales y los educados serían los que
lo pudieran entender”. Aunque O. C. Marler puede escribirles a los
educados nada más, yo no puedo pensar en ninguna otra persona más
calificada para presentar el evangelio al hombre común. Su forma
lógica de ver las cosas y su manera hogareña, junto con su habilidad
para aplicar el humor tiene una manera de traer calor al corazón
y crear una audiencia”.
Terry Black
Usted está a punto de leer una presentación de doctrina de parte
de la hábil pluma de O. C. Marler. Y yo, ciertamente, estoy animado
que este escritor y predicador capaz e inspirador nos ha dado la
enseñanza de la Palabra en un formato tan útil y amigable. Quizás
una de las batallas doctrinales de mayor importancia de hoy en día
es la que arde en torno al nuevo nacimiento, y especialmente el
significado del bautismo con el Espíritu Santo y el hablar en otras
lenguas. ¡La verdad no tiene paralelo! No puede ser relegada a los
pasillos llenos de polvo de lo académico. Jesús dijo: “y conoceréis
la verdad, y la verdad os hará libres”. Él evidentemente no tenía
la intención que la verdad fuese una revelación elitista, solamente
conocida por los ricos, los grandes, y los intelectuales. El Evangelio
de Jesucristo es para cualquiera que lo desee. Mientras que sus
complejidades pueden asombrar la mente, existe una simplicidad que
lo deja a uno boquiabierto en torno a la verdad del evangelio que
trasforma y libera el alma.
La paradoja en torno a la verdad es que los que son considerados
como los más sabios y los más capaces son los que no dan con la
verdad. “¿Dónde está el sabio?” preguntó Pablo en I Corintios 1:20-21.
“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios
mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por
la locura de la predicación”. Más adelante el apóstol declara: “Pero
temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros
sentidos sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad
a Cristo”. Gracias al Señor por la vedad que es enseñada y predicada
en claridad.
Talmadge L. French